A pesar de tener registros de las algas marinas con una antigüedad de aproximadamente 800 millones de años, fue hasta inicios de la segunda mitad del siglo XX que tuvo un aprovechamiento industrial, de la cual, empezó a ganar interés alrededor de todo el mundo por su variedad y accesibilidad. [1, 12]
Las algas son protistas que han existido desde hace millones de años, las cuales cuentan no solo con una gran variedad morfológica y extensa diversidad de beneficios, sino que también se encuentran en grandes cantidades y son protistas fáciles de encontrar.
Se han tenido registros donde se menciona que los antiguos pobladores de diferentes regiones lo utilizaban de distintas formas, como es el caso de los egipcios, quienes usaban las algas como polvo para maquillar y al mismo tiempo tratamiento de la piel; o el caso de los chinos, quienes anteriormente usaban las algas como tonificante de piel y estimulante para el crecimiento del pelo (Figura 1).[13]

Inicialmente y en uso más tradicional, las algas se usaban de forma natural, en donde pasaban por un proceso de molido para formar una pasta. Con el tiempo, estos procesos se transformaron en algo más complejo donde se buscaba la extracción de concentrados.
Hoy en día hay diversos métodos de extracción, los cuales se dividen en convencionales y novedosos:
Los métodos convencionales se comprenden de la maceración, saponificación y extracción clásica con disolventes, mientras que los métodos novedosos abarcan la Extracción Asistida por Enzimas (EAE), la Extracción Asistida por Microondas (MAE por sus siglas en inglés) y la Extracción con Fluido Supercítrico (SFE por sus siglas en inglés).
Sin embargo, las clínicas cosmetológicas hoy en día utilizan con mayor frecuencia el método novedoso, porque permite tener una extracción de mayor rendimiento y calidad para los productos.
Las algas marinas son organismos fotosintéticos acuáticos llenos de agentes bioactivos que se encuentran ausentes en otros grupos. Sin embargo, son las macroalgas las que son utilizadas en la industria de la cosmetología, porque tienen un mayor tamaño que permite un mejor empleo en la extracción y generación de concentrados.
No solo esto, sino que las macroalgas se dividen en tres categorías principales:
Recientes investigaciones revelan que estas algas son cultivadas alrededor de todo el mundo, permitiendo la facilidad de producción en diferentes tipos de climas, en especial las siguientes algas presentadas en la Figura 2, iniciando con el alga phaeophyceae, la cual predomina con un 59%, la rhodophyceae con 40% y la chlorophyceae con un porcentaje menor del 1%. [3]
Las algas contienen diferentes propiedades que las hacen de gran interés para la industria cosmetológica, debido a que producen metabolitos como son las vitaminas y compuestos halogenados. Estos metabolitos producen efectos antiinflamatorios, antioxidantes y antibacterianos.
Estos solo son uno de los diferentes beneficios que ofrecen los compuestos de las algas, generado gran interés y demanda en la industria de los cosméticos. No solo esto, sino que también es una alternativa segura para personas con alergias que tienen restricciones de uso de ciertos ingredientes.
A pesar de que las algas han tenido un gran crecimiento de interés, la sobreproducción de estas también puede generar graves consecuencias en el medio ambiente.
A la sobreproducción de algas se le conoce como proliferación, y que, debido al crecimiento excesivo, provoca la liberación de toxinas en el agua. Esta liberación de toxinas afecta a las especies que habitan en la zona (como se observa en la Figura 3), impactando las cadenas alimenticias y teniendo consecuencias como migraciones y desaparición de especies.

Sin embargo, la sobreproducción de algas marinas también tiene consecuencias en los seres humanos, debido a que pueden simbolizar un riesgo en la salud humana por las toxinas que liberan.
Por otra parte, estás también contaminan cuerpos de agua importantes; un ejemplo reciente es en Algarrobo, España.
Cabe mencionar que diversos científicos mencionan que la opción más viable para la regulación en la producción de algas marinas es llevar un sistema de control para el crecimiento de algas.
Dentro de este sistema se pueden incluir diferentes métodos como el control químico, aeración remoción y ultrasonido. Esta última es la más viable debido a su bajo impacto negativo con el medio ambiente, al ser este relativamente amigable con la flora y fauna.
Hay gran diversidad de productos cosmetológicos con el uso de plantas, donde, dentro de unos de los más destacados están:
Imagen destacada: Cortesía de Olga vía Pexels
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